La razón AST/ALT — también conocida como razón de De Ritis — divide dos enzimas hepáticas para revelar un patrón, no solo un nivel. Esta calculadora computa la razón y la clasifica frente a los patrones más frecuentemente descritos en la enfermedad hepática alcohólica, viral y grasa.

Cómo funciona la razón AST/ALT

La razón AST/ALT es simplemente la AST dividida entre la ALT: Ratio = AST ÷ ALT. De Ritis F, Coltorti M y Giusti G la describieron por primera vez en 1957, observando que el aumento relativo de estas dos transaminasas — no solo sus niveles absolutos — variaba según la causa del daño hepático.

Como combina dos valores en una sola razón, la razón AST/ALT puede señalar un patrón probable de daño incluso cuando ambas enzimas están individualmente elevadas. Una razón menor a 1,0 es común en NAFLD/NASH, una razón cercana a 1,0 se observa clásicamente en la hepatitis viral aguda, y una razón mayor a 2,0 es sugestiva de hepatitis alcohólica.

Datos ingresados y su significado

AST (U/L) — aspartato aminotransferasa, también llamada SGOT — es una enzima presente en el hígado, el corazón y el músculo esquelético, liberada a la sangre cuando esos tejidos se dañan.

ALT (U/L) — alanina aminotransferasa, también llamada SGPT — es una enzima presente predominantemente en el hígado, lo que la convierte en un marcador más específico del hígado que la AST. Ambos valores deben provenir de la misma toma de sangre — mezclar resultados de fechas distintas puede producir una razón engañosa.

Límites y casos particulares

La razón AST/ALT es un patrón diagnóstico, no un diagnóstico en sí. La AST también está presente en el músculo esquelético y el corazón, por lo que una lesión muscular, el ejercicio intenso o un evento cardíaco pueden elevar la AST independientemente del estado hepático y desviar la razón hacia arriba. Los efectos de medicamentos, la hemólisis y la variación del método de laboratorio también pueden distorsionar el resultado. Una sola razón debe motivar la correlación con los niveles absolutos de las enzimas, otras pruebas de función hepática, imágenes e historia clínica — no debe interpretarse de forma aislada como un diagnóstico.