Un buen plan de riego comienza con tres preguntas: cuánta agua necesitan las plantas, qué tan rápido absorbe el suelo y con qué eficiencia la aplica el equipo. Esta calculadora combina esos factores para céspedes, huertos, arbustos y árboles, y convierte el resultado en galones, tiempo de aspersión, capacidad de zonas, costo y orientación estacional.

Comienza con la planta y el sitio

Cada paisaje tiene un rango semanal distinto. Los céspedes de estación fría y los huertos suelen necesitar más agua que las plantas tolerantes a la sequía, mientras que arbustos y árboles pueden necesitar riegos menos frecuentes pero más profundos. La calculadora comienza con el punto medio del rango y luego lo ajusta por suelo y clima.

El suelo cambia tanto el momento como la cantidad. El suelo arenoso drena rápido; la arcilla absorbe lentamente y puede necesitar ciclos y pausas; el suelo franco es la condición de referencia.

La eficiencia cambia la cantidad aplicada

El agua que llega a las raíces no siempre coincide con la que entrega el cabezal. El goteo pierde menos por viento y evaporación que el aspersor, mientras que los rotores cubren áreas mayores con tasas de precipitación más bajas. Dividir por la eficiencia estima la profundidad bruta que debe aplicarse.

La cobertura y el caudal también determinan el tamaño del sistema. Demasiados cabezales en una zona pueden bajar la presión. El Planificador de Zonas ofrece una estimación inicial; confirma el resultado con una prueba de caudal y presión.

Convierte los galones en un horario útil

Los galones semanales sirven para estimar el costo, pero el controlador necesita minutos. Para aspersores y rotores se usa la tasa de precipitación; para goteo se usa el caudal y el espaciamiento de emisores. Divide los riegos largos en arcilla y ajusta por lluvia, restricciones locales y humedad real.

Los factores de ET estacionales muestran cómo cambia la demanda durante el año. Los meses de suspensión por heladas aparecen con cero riego cuando normalmente no es seguro o necesario regar.

Usa la estimación como punto de partida

El rendimiento real depende de presión, boquillas, viento, pendiente, lluvia y establecimiento de las plantas. Revisa el sistema, busca zonas secas y escorrentía, y ajusta después de observar el suelo. La calculadora ayuda a comparar alternativas, no promete un rendimiento exacto en cada jardín.